Miles de almas.

Miles de almas.
16
Enero
2012
Opinión

El Partido Nacionalista Vasco culminó ayer el proceso de la sexta Asamblea General. Quise recodar en el BEC! una frase que utilizamos cuatro años antes en el Palacio Euskalduna: “podemos soñar si permanecemos despiertos”. Un Partido político tiene que estar muy despierto para percibir los cambios sociales, afrontar los desafíos, aprovechar las oportunidades y poder cumplir las metas y los objetivos que se propone. En estos cuatro años, Euskadi ha conseguido encaminarse de manera definitiva hacia una gran meta, la Paz, comprometida en la declaración de 20 de octubre de ETA en la que anunciaba el cese definitivo de su actividad armada. Ha sido un logro de toda la sociedad vasca, un sueño para cuyo cumplimiento el Partido Nacionalista Vasco puso toda la carne en el asador. Lo hicimos con convicción y lealtad, con “discreción transparente” con el resto de interlocutores políticos. Y sobre todo, lo hicimos al margen de cualquier tipo de cálculo político.  Durante meses propiciamos y practicamos el diálogo, favorecimos la intermediación, presionamos, dimos cobertura a unos y otros para poder alcanzar el bien supremo de la Paz. Hoy comenzamos a acariciar la posibilidad de una Paz definitiva, aunque no somos inocentes para creer que todo está hecho, tenemos que estar despiertos para consolidar una Paz duradera. Nosotros no vamos a vacilar en la decisión de abrir un nuevo tiempo de convivencia en este Pueblo. Nada ni nadie va a lograr arrebatarnos este sueño. Este ha sido el mandato supremo que hemos recibido, que aceptamos como miembros de un Partido de base humanista y que vamos a cumplir. 

De Euskalduna 2007 al BEC! 2012. 

Han sido años vividos con los ojos bien abiertos porque en nuestra convicción de ser una herramienta al servicio de la sociedad, hemos tenido que afrontar retos de extrema dureza.  En estos años hemos pasado de vivir en un mundo global a padecer una crisis global. Una crisis económica que es también política. Una crisis institucional en el marco de la Unión Europea, a la que se añade la crisis del modelo autonómico en el Estado, con la resultante de una clara crisis de identidad y modelo. 

En Euskadi y al cómodo amparo de esta acumulación de crisis, el PSE y el PP han pretendido restar influencia y buscar el aislamiento del Partido Nacionalista Vasco, contando para ello con la “desinteresada colaboración” de una Izquierda abertzale que, en la intimidad, comparte ese mismo objetivo político. Los primeros, los “socios preferentes”, solo han compartido la obsesión de sacar al PNV del Gobierno Vasco. Utilizaron para ello artimañas legales y pactos forzados de puro interés, para acabar demostrando lo obvio, que su único objetivo “preferente”, el único que les “asociaba”, era desplazar al PNV del Gobierno como fuera. Lograda la meta se quedaron en blanco.  

Los segundos, la Izquierda abertzale, comparte la misma obsesión y su objetivo prioritario es lograr sustituir a EAJ-PNV en el liderazgo del ámbito sociológico abertzale. No han dudado en utilizar el cálculo electo-temporal en su decisión de emanciparse de la violencia y tutela de ETA, para abrazar el camino de la participación democrática. 

El problema es que con el Partido Nacionalista Vasco han topado. Quienes pretendían aparcarnos en el desván de la historia como si fuéramos un fenómeno caduco que había perdido la batalla del tiempo, se han encontrado con que su acción combinada ha servido para despertar, unir y reforzar a EAJ-PNV desde su misma base. Somos el primer Partido de Euskadi, hemos ganado las dos Elecciones de 2009 y también las de 2011 en la CAV. De cuatro, cuatro. Y además hemos contribuido a dos éxitos históricos en Navarra, primero en mayo con Nafarroa Bai 2011 y a continuación en noviembre con Geroa Bai. Quienes pretendían aparcarnos no pueden evitar reconocer que nos encontramos bien plantados en pleno centro electoral de Euskadi  

La historia demuestra que, más allá de manipulaciones ideológicas o alianzas fraudulentas, lo arraigado y profundo resiste. El Partido Nacionalista Vasco tiene raíces, está arraigado y crece. Aunque nos queda mucho recorrido para alcanzar la plenitud de los objetivos asumidos en el BEC! El nacionalismo sigue siendo un fenómeno universal, desde Quebec hasta Timor, desde el Tíbet hasta Escocia. Hoy ya nadie puede decir que en Europa no se aplica la autodeterminación, porque se admitió en Irlanda y se va a admitir en Escocia, con la única condición de que se formule con respeto a lo que sea decidido por quien lo ha de decidir.  

 

Cuerpo.  

El Partido Nacionalista Vasco está despierto para construir más Nación en este nuevo tiempo. Vivimos en “tiempo real”, respondiendo a las necesidades reales, a las oportunidades reales de la sociedad.  En el marco de la Asamblea General hemos identificado los desafíos, hemos preparado las respuestas y propuestas para que Euskadi siga creciendo. Un crecimiento sustentado sobre los valores propios que la sociedad debe seguir potenciando. Los valores  compartidos como trabajo y esfuerzo, solidaridad y cooperación, espíritu emprendedor y asociacionismo, formación y compromiso. Estos son nuestros valores, los propios de una sociedad que tiene futuro y que mira más al norte que al sur. Nos hemos propuesto además avanzar sin dejar a nadie en el camino. Solidarios con quienes han perdido su empleo, con las personas mayores, con las y los jóvenes que ven con incertidumbre su futuro.  Y solidarios con las familias que realizan la aportación de sostener a sus hijos e hijas y cuidar de sus mayores, incluso en estos tiempos de dificultades. 

La salida de la crisis pasa por propuestas de acuerdo de cooperación para el empleo, un sistema propio de relaciones laborales o un claro impulso a la internacionalización de la economía vasca. Salir de la crisis pasa por aplicar nuestro propio esfuerzo, porque nadie nos va a regalar nada, pasa por aplicar el “modelo PNV”, el modelo que se ha demostrado eficaz para todo el cuerpo social.  

 

Corazón. 

Compartimos además el objetivo que está en el corazón de toda la sociedad vasca, consolidar la Paz y edificar la Concordia en Euskadi. El cese definitivo de la violencia ha sido una bendición conquistada por la sociedad, pero nos quedan aún tareas  no menos complicadas. Es imprescindible que seamos capaces de restablecer  la convivencia y esto obliga a quien tanto daño ha causado a reconocerlo expresamente. Obliga a pedir perdón y a aceptar la reparación. Obliga a proceder sin demoras al desarme y la disolución de la organización terrorista ETA. Y exige una renovación democrática profunda, que reconozca el error continuado de un pasado de destrucción, de tierra quemada, de negación de la libertad.  

No es el único reto, porque nos queda también la tarea de poner fin a la excepcionalidad legal. Es imprescindible dar por finalizada una política penitenciaria vengativa y una justicia de acompañamiento político. Va a ser necesario mucho corazón para asentar la Paz sobre la Concordia de forma duradera. 

 

Mente. 

Nuestro reto colectivo es configurar, mediante un amplio acuerdo, un nuevo estatus político, en el que se reconozca jurídica y políticamente la Nación Vasca. Un acuerdo que incorpore la institucionalización del derecho y la capacidad de decidir, como exponente de una sociedad democrática y libre. Este es el objetivo social que ocupa nuestra mente, porque en este nuevo tiempo, EAJ-PNV ha asumido el compromiso de actualizar la “lege zaharra” en “lege berria”. Alcanzar un nuevo estatus para que Euskadi sea una Nación en Europa y una Nación Europea en 2015.  

En estos tiempos de pesimismo y oscuridad que vivimos, necesitamos luces que alumbren y enciendan la esperanza colectiva.  En el marco de la Asamblea General hemos querido dar comienzo al tiempo de la recuperación. Euskadi tiene que recuperar  posiciones en la economía, capacidad industrial e innovadora. Recuperar el pulso, la confianza, el rigor en la gestión, para poder recuperar mercados, actividad y empleo. 

Nos proponemos recuperar espacio en Europa, rescatar nuestra representación internacional y recobrar nuestra fortaleza con una “marca Euskadi” que nos identifique y distinga. Euskadi necesita recuperar el tiempo perdido, recuperar la solvencia y el compromiso, frente a la impostura y la indolencia que caracterizan al actual Gobierno Vasco. Euskadi merece otro Gobierno, un ejecutivo capaz y comprometido. Nuestro objetivo es lograrlo y con este fin hemos elaborado el documento “Trabajando el mañana”, la mejor prueba de que somos un Partido que está preparado para gobernar.  

 

Alma. 

La Asamblea General ha finalizado con el compromiso de extender nuestro proyecto, de ampliar nuestro campo de acción. No es cierto que el Partido Nacionalista Vasco tenga dos almas, porque tiene miles, ciento de miles de almas, las de todas las personas que sentimos Euskadi, personas con alma que compartimos un compromiso con este País. Nuestro proceder no va a variar su cauce por ningún canto de sirena  que nos  lleve al aislamiento, ni por la aplicación de estrategias ajenas sin salida o abocadas al fracaso. Nuestra aspiración es  suprema y no vamos a dejar que los objetivos de otros fijen límites a nuestro ideal. Nuestra pretensión es seguir siendo la clave de bóveda, la piedra angular, que estabilice el entramado social y político de este País.  

Somos conscientes de que esto nos exige un compromiso superior. Lo asumimos, porque los problemas que nos ocupan son los del conjunto de la sociedad y no los derivados de estrategias particulares. Porque los proyectos que nos van a ocupar son los que van a hacer crecer la Nación vasca. Contamos con un modelo propio que funciona y ha hecho funcionar a este País. Ahora vamos a hacerlo crecer. Vamos a recuperar tiempo y espacio para Euskadi. Vamos a recuperar el tiempo que otros han perdido, a recuperar el espacio que Euskadi merece, a recuperar la confianza y la ilusión de la ciudadanía para lograr con cuerpo, corazón, mente y alma la libertad para Euskadi. Gora Euskadi Askatuta! 

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