La culpa es siempre de los demás

La culpa es siempre de los demás
19
Julio
2005
Opinión

Claudio Rodriguez

Opinión

Diario de Noticias de Álava


El PP sacaba pecho la semana pasada defendiendo a capa y espada la desaparición del programa vasco de ayudas a entidades locales, Izartu, o el traslado de su gestión a la Diputación Foral de Álava, abriendo una brecha en el consenso que sobre este tema existe entre todos los partidos de Euskadi. ¿Su justificación? La misma de siempre: el Gobierno Vasco castiga a Álava, la culpa de los males del Territorio es de los demás, el Ejecutivo foral vive en un sin vivir por culpa del resto del mundo... Refresquemos la memoria.

El Gobierno Vasco, siguiendo los pasos marcados por la Unión Europea sobre equilibrio territorial, lleva varios años subvencionando proyectos mediante los Programas Izartu y Erein.

El Programa Izartu promueve la revitalización socioeconómica y regeneración urbana de los municipios de Euskadi para lograr superar el déficit y la degradación en infraestructuras públicas urbanas, medioambientales y sociales que aún persisten de los años más intensos de crisis económica y de cambio del modelo industrial que vivimos en décadas pasadas. El Programa Erein destina ayudas a financiar acciones y proyectos de dotación de infraestructuras, creación de servicios, entre otros, para la promoción y desarrollo de las zonas rurales.

Por tanto, el Programa Izartu tiene un destino urbano y parece lógico pesar que tendrá mayor implantación entre los municipios de Bizkaia y Gipuzkoa y en Álava han conseguido ayudas los núcleos urbanos más importantes: Amurio, Laudio, Agurain y Vitoria-Gasteiz. Sin embargo, el Programa Erein que se dirige al medio rural debe de tener más presencia en Álava y, efectivamente, son innumerables los municipios, concejos y personas que se han visto favorecidas por la acción del Gobierno Vasco, a través del Programa Erein.

Todo parece claro, con estos dos planes el equilibrio territorial, urbano y rural, se puede conseguir. Pero, el PP ha propuesto en las Juntas Generales de Álava, haciendo suyo el discurso victimista y rancio de la extinta Unidad Alavesa, que quiere acabar con el programa Izartu o que se le deje gestionar a la Diputación los recursos del mismo. Este planteamiento contiene un doble error, porque si poner fin al Programa Izartu es malo, permitir la gestión de sus recursos a la Diputación Foral alavesa sería peor, casi una temeridad. Me explicaré.

El Programa Izartu nace de una propuesta aprobada en el Parlamento Vasco en el año 1999. El partido socialista abrió el fuego proponiendo un programa de discriminación positiva para buscar el equilibrio territorial vasco. En su justificación, pensaban en aquellas zonas que habían sufrido las consecuencias de la reindustrialización, se mencionaba la Margen Izquierda, y que se encontraban en una situación desfavorecida y degradada.

Por tanto, el punto de partida era bueno, el resto de partidos (EAJ-PNV, Euskal Herritarrok, Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida) mejoró la iniciativa y ésta resultó aprobada. Por tanto, unos trabajaron en una propuesta, los otros la mejoraron y la consensuaron, y el resto, es decir, el Partido Popular, no hizo ni lo uno ni lo otro. Nada.

El Gobierno Vasco, respetuoso con los acuerdos del Parlamento, hizo suya la propuesta y puso en marcha el Programa Izartu. ¿Le molestará al PP el cumplimiento de los acuerdos parlamentarios? Porque en esto también se diferencia el Gobierno Vasco de la Diputación alavesa, reincidente incumplidora de los acuerdos de las Juntas Generales.

Para justificar la petición de desaparición del Izartu, el Partido Popular saca a colación la última Resolución de julio de hace un año. Esa máxima de la política de acción-reacción no funciona muy bien con el PP. Siempre les cuesta. Como le costó al alcalde de Vitoria-Gasteiz realizar propuestas a la convocatoria de 2004/2008 y de no haber mediado el impulso del grupo Municipal del EAJ/PNV no hubiera presentado solicitud alguna. Por fortuna, sí la presentó y el resultado ha sido la concesión de una ayuda para acometer diferentes acciones en Abetxuko.

El PP, tratando de desacreditar al Gobierno Vasco, pide que en este programa de reequilibrio territorial vasco, Álava reciba la misma proporción que aporta a las Instituciones Comunes. Entonces, ¿dónde queda la discriminación positiva que pedía el partido socialista? ¿Dónde está la solidaridad? ¿Se imaginan que todos nosotros recibiéramos en servicios sociales, educativos, sanitarios, en proporción a lo que aportamos vía impositiva?

Todos sabemos que eso es imposible, que significaría la quiebra social y que nuestro sistema se basa en la redistribución de los recursos desde los criterios de generalidad (educación, sanidad..., igual para todos) y según las necesidades. Lo mismo sucede con el Programa Izartu y por esa razón aporta más recursos a Bizkaia y Gipuzkoa que a Álava.

Siguiendo con este razonamiento del PP, cabe preguntarse, ahora que se está debatiendo la financiación de las Entidades Locales (Concejos, Cuadrillas y Ayuntamientos), si el proyecto de financiación del PP para las Entidades Locales también va en la misma línea. ¿Tendrán las Entidades Locales una financiación directamente proporcional a su aportación a las arcas forales?

El PP olvida de forma intencionada el Programa Erein. No les gusta que el Gobierno Vasco ponga en evidencia que asume proyectos y obras que la Diputación alavesa es incapaz de realizar. Trata de ocultar que de los 30 millones de euros destinados a este programa en los últimos tres años, más de 16 millones se han destinado a atender peticiones del medio rural alavés. Es decir, el 55 % del programa se gasta en nuestro Territorio Histórico.

¿Dónde está entonces la marginación de Álava? Lo que sí existe y cada día más, es la manipulación desde Álava por parte del PP, tratando de hacer del Gobierno Vasco, o quien corresponda en cada momento, el "chivo expiatorio" de todos los desaguisados que ellos realizan en la Diputación. Para el PP la culpa es siempre de los demás. ¡Triste soledad!

Si malo sería que desapareciera el programa Izartu, mucho peor resultaría que permitiéramos que esos recursos los gestionara el actual ejecutivo foral. Un ejecutivo que en 1999 heredó una Diputación con una deuda de 4.500 millones de pesetas y que tras seis años de gobierno (o ¿ha sido de desgobierno?) ha conseguido disparar la deuda hasta los 40.000 millones de pesetas. Un ejecutivo, el del PP, que ha hecho casi invisible la inversión, salvo la que se les ha obligado a realizar desde la oposición. Álava camina como el cangrejo, hacia atrás. Hemos pasado de estar en los puestos de cabeza del Estado español en calidad de vida, a salvar un puesto intermedio, que no en la cola, y eso gracias a que aún viven de las rentas.

COMPARTE