Deia
El mencionado libro se divide en nueve capítulos, un apartado de textos y un anexo del profesor Francisco Garmendia, con el título de "El debate sobre la identidad en la prensa. Identificación asociativa". En este artículo voy a centrarme únicamente en el primer capítulo, pues cada uno de ellos da materia no sólo para un trabajo de esta naturaleza sino para mucho más. De todos modos ahí está el texto en su integridad que bien merece la pena el ser leído y meditado.
Ya en la misma presentación del libro, debida al mencionado profesor Garmendia, nos planteará éste que "en el contexto presente de nuestra sociedad, está sobredimensionado por el antagonismo político expresado muchas veces en términos nacionales. Esta sobredeterminación política del debate sobre la identidad es fruto de un proceso histórico... Dentro de esta historia, la institucionalización de la ‘carte nationale d’idedntité’ en Francia y la del documento nacional de identidad (DNI) en España pueden citarse como ejemplos manifiestos de politización de la cuestión de la identidad. Por lo que afecta a España el DNI fue introducido por el dictador Franco el 2 de marzo de 1944, convirtiéndolo en el principal documento obligatorio de identificación social y de control político de cada persona. El hábito de tanto usarlo puede haber generado en muchas personas la conciencia de que lo normal es que cada individuo deba de ser identificado nacionalmente por el estado con un documento, a los efectos de que pueda ser reconocido como ciudadano a todos los efectos. Apréciese bien que se confunden en un acto único la identificación ciudadana de cada persona y su determinación nacional (obligatoriamente unívoca)". Y es que hay mucho que razonar y discutir sobre lo que implica el hecho nacional y sobre tantas y tantas cosas que se nos presentan como algo "natura" cuando no son más que decisiones con contenido político tomadas en un momento dado con una intencionalidad manifiestamente definida. El libro aquí citado nos puede servir de guía en este camino de ir aclarando lo que significa "la identidad nacional".Ya el capítulo primero que lleva por título "Sobre la pregunta" nos plantea el hecho del "acomodo incómodo de los sujetos en la realidad de nuestro tiempo". Y así, siguiendo el hilo de lo mencionado en el punto anterior, dirá: "La historia oficial que se escribe desde el S. XIX para la instrucción pública... obedece de una manera muy principal, a un plan preconcebido de ofertar una imagen de identidad nacional" y continuará: "Si bien no puede afirmarse que haya sido del mismo tenor la relación entre estado y nación en todos los países del mundo, es un hecho cierto que la identificación nacional... juega un papel importante en acontecimientos de naturaleza tan lúdica como son los Juegos Olímpicos".
Partiendo, pues, de esa manipulación interesada, proseguirá su reflexión en la vía de que todo individuo se realiza en un determinado "tiempo" y "espacio" de ahí que si es cierto que la tierra es la aldea humana común, la vida de cada uno se hace realidad en sus calles y barrios, que se van transformando incesantemente por quien en ellos vive. Por eso dirá: "Es de necios pensar que la vida humana sólo es posible en una de las calles o en uno de los barrios. No es menos necio, sin embargo, quien piensa que puede ser de este planeta sin ser de ninguna de sus calles o barrios". Y redondeando este pensamiento nos dirá: "estas consideraciones salen al paso de ciertas afirmaciones de algunos que, declarándose intelectuales liberales, alardean de... ser universales, cuando en realidad están defendiendo un modo concreto de ser universal desde una posición bien definida, a la que por herencia, azar, fortuna o esfuerzo han accedido...".
Más adelante en este mismo capítulo, se planteará si no es algo trasnochado el preguntarse hoy en día sobre el problema de la identidad nacional en este mundo globalizado y planetario, para concluir que "Al igual que el planeta es humanamente habitable si en él se organizan asentamientos -barrios y calles-, la experiencia de la humanidad es realizable en sus concreciones históricas de personas y pueblos concretos..., es preciso planear unas formas de igualdad diferenciada o unas diferencias igualitarias". En este sentido, dado que cada sociedad -cada calle o barrio- , cada grupo humano no es sino una realidad conformada culturalmente, lo cual es una actualización histórica en un espacio y tiempo concreto, que a su vez va siendo cambiante, el planteamiento de la realidad cultural (social y política) en que uno desea desarrollarse no pierde actualidad en ningún momento.
Estimado desconocido lector si has llegado hasta este punto espero haber podido encender en ti el interés para ir a las fuentes originales y abordar el texto en su integridad, si lo he conseguido me doy por más que satisfecho y si no también, ya que pienso que estas reflexiones aquí desgranadas te habrán servido para replantearte temas que quizá tuvieras algo olvidados.