Bananas

Bananas
01
Septiembre
2006
Opinión

Una de las mejores películas -desde mi punto de vista- de Woody Allen es "Bananas", una sátira inteligente de las dictaduras caribeñas. La historia es simple: un neoyorquino aburrido y reprimido parte hacia la "República de San José" donde acaba incorporándose a un grupo de revolucionarios que luchan por derrocar al sátrapa gobernante que, como suele ocurrir, no es más que un militarote corrupto y cruel. Los insurgentes avanzan y, finalmente, toman el palacio presidencia en un acto retransmitido por una cadena norteamericana. El jefe insurgente toma finalmente el poder y comienza a dictar nuevas normas. Así, a partir de aquel momento, el idioma oficial de la "República de San José" sería el sueco y los hombres deberían cambiarse diariamente el calzoncillo. Y, claro, para asegurarse que cumplían las nuevas normas, los ciudadanos varones deberían vestir el calzoncillo sobre el pantalón. De esta forma, el revolucionario acababa convirtiéndose en otro militarote corrupto y cruel.
En estos días proliferan los artículos y valoraciones sobre el régimen gobernante en Cuba. Algunas afirmaciones, como las vertidas en DEIA por un representante de la Asociación Euskadi-Cuba, me han producido urticaria. ¡Qué cosas dice ese señor!

Fidel Castro es un dictador. Ha gobernado la isla con poder absoluto con el apoyo de su partido único, el Partido Comunista Cubano, y, hasta 1991, con el de la Unión Soviética. Hoy recibe ayuda preferencial del Hugo Chávez, un ex militar golpista que gobierna Venezuela tras ganar una elecciones (exactamente igual que su tocayo boliviano Hugo Bánzer). En Cuba, mientras los jerarcas del PC, por ejemplo, viven sin problemas en El Vedado y en otras zonas residenciales ocupadas a los exiliados, no existe libertad de asociación, de prensa, de opinión, de creación, de huelga… Y quienes, como el pobre Eloy Gutiérrez Menoyo, tratan de elevar su voz son considerados mercenarios al servicio de los Estados Unidos (el señor de la Asociación Euskadi-Cuba dixit).

Hay un artículo de José Montalbán sobre el tema (respuesta a otro de Jose Mari Calleja) que me ha llamado bastante la atención. En este, el líder socialista rechaza los paralelismos entre Franco y Fidel. Sin embargo, yo creo que hay muchos más de los que Montalbán dice:

Uno. Franco y Fidel son de origen gallego.

Dos. Franco y Fidel llegaron al poder por un acto de fuerza. En palabras del dirigente del PSE: «Franco se sublevó contra el Gobierno legal y legítimo de la República mientras que Castro se sublevó contra el de un sátrapa como Batista». En este punto, entiendo que la utilización de la violencia contra un sátrapa como Franco fue legítima.

Tres. Franco, por un lado, exterminó a sus adversarios y fue deshaciéndose de sus competidores. Desde los "prematuramente desaparecidos" Sanjurjo o Mola hasta los generales monárquicos como Varela, Kindelán, Aranda… Fidel hizo lo propio con muchos de sus compañeros de primera hora en Sierra Maestra o Escambray. Muchos acabaron en la cárcel o en el exilio. Otros, como Ochoa, ante el pelotón de ejecución.

Cuatro. Franco centraba su acción en el enemigo interior (el contubernio judeo-masónico-rojo-separatista) aliado al enemigo exterior, el comunismo internacional. Castro lo mismo. El enemigo interior son todos los cubanos que no se pliegan a sus dictados y, desde luego, al imperialismo (concepto curioso en tiempos de la globalización) identificado siempre con Estados Unidos. Cómplices del imperialismo -de vez en cuando, la Unión Europea- son todos aquellos que no dan la razón a Fidel.

Quinto. Franco y Fidel persiguieron (persiguen) a los homosexuales.

Sexto. Los dos dictadores prohibieron (prohíben) la prostitución. En la Cuba de 2006, hay más prostitutas y prostitutos que en los mejores tiempos de Batista.

Séptimo. La corrupción fue generalizada durante el franquismo y la es durante el fidelismo. Personalmente, ni Franco ni Fidel necesitaban "meter la mano en el saco". ¿Para qué? Todo el país era de ellos. Quienes tenemos familiares en Cuba sabemos de las dificultades para hacerles llegar dinero (dólares imperialistas), medicamentos, compresas o simples tabletas de chocolate que acabarán en poder de aduanero de turno, o de algún miembro de esos comités que, según Montalbán, están para defenderse de Estados Unidos.

Octavo. Franco y Fidel mantuvieron ejércitos sobredimensionados que, por cierto, sólo ganaron guerras civiles. Lo de Bahía de Cochinos, además de una tontería de Kennedy, fue el intento de una tropita de cubanos exiliados. Las experiencias coloniales de Franco (Ifni, Sahara Occidental) o de Fidel (Angola, Mozambique, Granada) fueron auténticos desastres. Por cierto, ¿qué habían ido a hacer los cubanos en África?

Comparto sin embargo la idea de José Montalbán de que el modelo de transición "a la española" es difícilmente exportable. Tiene razón al recordarle a Calleja que aquí, a la oposición, no le quedaba más remedio que aceptar lo que aceptaron, incluido el signo institucional del Estado. Al contrario de lo que ocurrió, por ejemplo, en Italia, o en Grecia.

Los franquistas nunca fueron juzgados por sus crímenes lo que sí paso en Portugal o Argentina. Los bienes "requisados" a fecha de hoy no han sido devueltos a sus propietarios. La razón de Franco se convirtió en razón del Estado democrático.

La transición de Cuba va a ser complicada. Lógicamente, tendrá que ser gestionada por los cubanos, por todos los cubanos. También por los exiliados. Los gobernantes deberán respetar los procedimientos democráticos y las leyes universales, comenzando por los derechos humanos. Las propiedades incautadas deberán ser devueltas a sus legítimos dueños. Todas. En Cuba y en la Madre Patria.

A pesar de la propaganda intensa, los cubanos no las tienen todas consigo. Hay miedo y muchas cuentas que saldar. Desde las cuentas políticas hasta las que generan la envidia. Y que conste que en mi familia cubana hay de todo: fidelistas y gusanos (con balsero incluido). Gentes humildes que se ganaban la vida en las fábricas de tabaco. Hay demasiadas armas en Cuba. Viejas, eso sí, pero suficientes para matar a muchos cubanos.

Las reformas en Cuba deberán venir, en un primer momento, de la mano de los fidelistas. No hay que olvidar que Adolfo Suárez no era precisamente la quintaesencia de la democracia. Fue un falangista ministro-secretario del Movimiento, el partido único de Franco (por cierto, también en este caso hay similitud con Fidel). ¿Cuándo comenzarán? ¿Cuánto tiempo puede aguantar un anciano de 80 años con un cáncer de estómago?





Fidel Castro en una imagen anterior a su ingreso hospitalario. Archivo


COMPARTE