Inclan: "Osakidetza nunca ha estado mejor que ahora y sin embargo es cuando más protestas se producen"
El envejecimiento paulatino de la población con sus consecuencias en una atención sanitaria de mayor y más frecuente demanda de servicios, los nuevos tratamientos y técnicas cada día más sofisticados y costosos, la necesidad de más personal sanitario en continua puesta al día, el control del expansivo gasto farmacéutico o la entrada de los inmigrantes en el sistema sanitario son los temas que ocupan la cartera del día a día del consejero de Sanidad y son el trasfondo de las actuaciones del departamento que dirige desde hace ocho años.
Con los paros, protestas y descalificaciones que le han endosado en los últimos meses, su consejería da la imagen de ser la de Interior. ¿Han sido las protestas desproporcionadas?
Mi consejería tiene personal y eso es buenísimo desde el punto de vista de ciudadanía, aunque tiene también sus riesgos. Interior, Sanidad y Educación meten más ruido que la media, pero no deja de ser para mí un honor estar en esta consejería. Pienso que hay más ruido que nueces. De hecho, se han ido solventando varios temas como el de los MIR, cuya protesta fue desproporcionada, y estamos cerrando en la parte médica un preacuerdo, en principio, con el Sindicato Médico. Me gustaría y sería bueno que otros sindicatos ratificaran los acuerdos de peso. De cualquier modo, jamás se nos va a agotar a Osakidetza y al Departamento de Sanidad la capacidad negociadora. Para llegar a un acuerdo las dos partes tienen que perder, es decir, tienen que ganar. Nuestra voluntad es seguir negociando. El ruido es una técnica de negociación.
¿Los salarios son razón suficiente para que las posturas de los profesionales del sector hayan sido tan rotundas o ha habido también razones como por ejemplo las guardias?
En el fondo, todo es dinero. Y, a pesar de algunos y algunas, la imagen de Osakidetza es buena. Soy de los consejeros que va por la calle y recibo toda clase de consejos que van en la línea contraria de lo que dicen los sindicatos. Porque la ciudadanía sabe cuáles son las condiciones laborales de los profesionales de Osakidetza y conocen qué ganan en la privada, donde el porcentaje de interinidad se sitúa en un 30%, mientras que en la pública es inferior al 5%. Las condiciones laborales de Osakidetza nunca fueron mejores que ahora, que es cuando menos listas de espera para intervenciones quirúrgicas tenemos. Resulta chocante que cuando mejor se está es cuando más se protesta. Es cierto que hay mucho ruido, pero es un ruido sindical. Los profesionales no han estado ni en el ruido ni en la bronca. También a nivel parlamentario ha pasado algo parecido. A pesar de todo aún somos la comunidad autónoma que, en conjunto, está muy por encima del resto. Esto lo saben el resto de comunidades y también los sindicatos que, por cierto, firman con la privada acuerdos mucho más bajos que con Osakidetza.
Después de tanta protesta, me gustaría saber si nuestros centros siguen siendo de referencia en alguna especialidad. No puede ir todo tan mal...
A mí me preocupa bastante el mensaje que se está lanzando de que la Sanidad vasca va mal. No porque tengan razón, porque sé que no lo es, ya que la razón siempre está repartida. Sí me preocupa que cale. Por muy buen traje que tengas, si constantemente llueve, termina calando. En conjunto, y a pesar de que tengamos dificultades, nuestro sistema sanitario sigue siendo referente del Estado. Lo somos en temas de comunicación, gestión, tecnología; en prestaciones como la lipodistrofia para los enfermos de VIH y el lavado de semen, que continuamos siendo la única comunidad que lo ofrecemos. Nuestro sistema tiene algo que cualquiera lo alabaría como es la eficiencia, pero aquí es como si fuera malo. Cuando obtienes resultados en salud que están a la cabeza del mundo y gastas menos eso se llama eficiencia. Deberían aplaudirte pero aquí parece que es feo. Hace falta un gran pacto que permita en un futuro vender las pocas cosas que tenemos en Euskadi, como es solidaridad en el sistema sanitario, una buena educación, pocas desigualdades, y con un gasto ajustado. En un futuro tendremos este problema si no somos capaces de resolverlo. Y si uno tira mucho del carro o muchos no ponen suficiente seguramente romperemos esta olla.
No alcanzo a ver en las protestas de los sindicatos más razones que las profesionales expuestas o tal vez sí alguna más de otro tipo. ¿Hay alguien detrás?
Siempre hay alguien detrás. Llevo ocho años de consejero y he visto de todo. Pero me sorprende cuando echan la culpa a este consejero de Sanidad por no llegar a un acuerdo. Sorprende porque el último acuerdo de Satse con Sanidad fue en 1992 cuando Inclán no era consejero. Y el caso de ELA es parecido. Desde el año 2000, con el pacto de las 35 horas, no se ha vuelto a firmar un acuerdo más allá de la OPE.
Hablando en plata y de plata, ¿los profesionales de Osakidetza están bien remunerados, trabajan demasiadas horas, tienen guardas excesivas?
No creo que trabajemos demasiado. Sí es verdad que las condiciones laborales son diferentes a las de hace veinte años entre otros motivos porque vamos siendo más mayores, pero nuestras horas trabajadas son de las más bajas del mundo. Treinta y cinco horas a la semana no las tienen todos los países de Europa ni tampoco en el Estado español. Además, las guardias también las hacen en otros sitios, pero por lo menos hemos llegado a un acuerdo con el Sindicato Médico para que sean bien remuneradas. El problema estará en un futuro con la falta de especialistas, de profesionales, pero el número de horas trabajadas no es razón suficiente para protestar. Otra cosa es que en esas horas haya más cargas. Esto lo comparto. No es lo mismo la atención primaria de hoy que la de hace quince años. Actualmente, la gente exige más, vive más y está más enferma. Así que estoy convencido de que detrás de las protestas siempre hay razones. Y además hay otras razones que tienen que ver con la política y también con otras cosas.
Una acusación que ha realizado ELA fundamentalmente ha sido la de que ustedes quieren privatizar una buena parte de los servicios de Osakidetza.
Sólo ha sido ELA, aunque el Partido Socialista dijo algo parecido en algún momento. Esta misma cantinela se la oí a ELA cuando estaba Azkuna en el año 91. Dieciséis años después no hemos privatizado nada. Primero, ni por pensamiento ni por idea. Soy médico de Osakidetza. Es clave una sanidad pública para hacer una cohesión social. El Gobierno ha apostado claro por ello, no queremos privatizar nada. Con Azkuna cerca del 7% del gasto total era para la privada, porque desgraciadamente nosotros no tenemos todos los medios. En 2007 tenemos el mismo porcentaje. Además, aunque quisiera, que no es el caso de este consejero, no podría hacerlo porque la estructura de Euskadi no lo permite. Hemos hecho una estructura pública tan potente que puede convivir pero no ser sustituida. Por lo que hay que decir claro y alto que una mentira repetida no es verdad, es más mentira. En Cataluña, el 75% de lo que hacen los hospitales con dinero público lo hacen en la privada y que yo sepa gobierna el Partido Socialista. En el País Vasco la estructura es bien diferente: siete de cada cien euros gastados están dirigidos a eliminar listas de espera o problemas de Osakidetza, en una cantidad igual a la de 1992. Luego no es cierto. Es más, los 1.400 nuevos puestos de trabajo que se van a crear de 2000 a 2009 en Osakidetza no va en la línea de privatizar nada. Dígame si invertir 600 millones de euros en Osakidetza es privatizar o si gastar 2.600 millones de euros es privatizar. En la negociación de hace dos años ELA tenía otra cantinela, que era la carencia de personal y una falta de inversión. Solucionados estos temas vuelve a la privatización. Yo estoy dispuesto a que pase cualquier auditoría para ver si este consejero y el Gobierno quiere privatizar.
¿Es imposible conseguir que las urgencias sean para eso, sólo para urgencias y no la puerta trasera para tener prestaciones rápidas?
La gente tiene en la cabeza que cuando más grande sea el centro será mejor, cosa que no ocurre en otras facetas pues nadie cogería un tren de alta velocidad para ir a Basauri. Sin embargo en Sanidad cogemos ese tren y en lugar de acudir a una urgencia extrahospitalaria en la cual no tendrá que esperar mucho vamos a los hospitales. Es un tema cultural que debemos de ir cambiando.