Universidad e idiomas

Universidad e idiomas
22
Uztaila
2005
Iritzia

Iritzia

El Correo


Valgan estas líneas como reflexión tras la lectura del artículo publicado en este periódico con el título de ´Universidad plurilíngüe´, firmado por Joseba Arregi, en el que tomando como disculpa el anuncio hecho por el Rectorado de la posibilidad de cursar, en un futuro cercano, algunas asignaturas de diversas carreras en inglés se mezclan desde la mención de las amenazas de ETA hasta la crítica de la posibilidad de que se puedan cursar carreras en euskara. Además, es paradójico que se plantee esta cuestión cuando en la actualidad hay departamentos de la UPV-EHU donde se imparten cursos de doctorado y se realizan tesis en inglés y también que quien realice estas críticas sea una persona que ostentó el cargo de consejero de Cultura del Gobierno vasco.

En el citado artículo se cuestiona si «con esa decisión están en vías de solución los múltiples problemas que aquejan a la UPV-EHU»; evidentemente no, ni seguramente se ha pretendido tal cosa. Nuestra Universidad tiene, como las demás, diversos problemas que deberán ser tratados y solucionados en su ámbito, pero que en nada tienen que ver con el asunto de la incorporación o no del inglés como idioma vehicular.

Más adelante se menciona el que «a muchos estudiantes no se les puede ofrecer bibliografía en ninguna lengua que no sea euskera o español». Sin embargo resulta evidente que en cualquier universidad española la única lengua usada en la impartición de la docencia y en la bibliografía recomendada ha sido, y en gran medida sigue siendo, exclusivamente el castellano. Y que incluso en los centros de esas universidades ubicados en Euskal Herria el euskara no ha tenido sitio alguno. Si ahora es posible la utilización también del euskara, no hay duda de los avances que se han producido en nuestro sistema universitario. Y si además algunos alumnos son capaces de cursar materias en inglés, pues supone un gran avance, ya que ése es el idioma común en el ámbito universitario internacional.

El señor Arregi también habla de investigación. En ese punto de su artículo estamos totalmente de acuerdo: necesidad de una buena formación universitaria, conseguir una buena media general en el manejo de los dos idiomas oficiales, buena base científica bien financiada... Le animaríamos, ya que lo menciona, a que se una a quienes desde hace tiempo venimos reclamando la transferencia de la competencia y de los fondos correspondientes a este apartado.

También se pregunta por el sentido de que algunos puedan cursar ciertas materias en inglés (o francés o alemán, en un futuro) mientras muchos otros lo hacen sólo en español o sólo en euskara. La respuesta es clara: los distintos apartados de las carreras van dejando de ser cajones estancos donde estaban las materias que todos teníamos que aprender y además en el mismo idioma para abrirse a asignaturas optativas, de manera que el alumno, dentro de sus propios límites, es quien diseña su propio currículo. Así, a quién desee adquirir habilidades también en inglés lo que se le hace es brindarle esa oportunidad.

Por otro lado, se cuestiona el «cómo se puede compaginar la introducción del inglés como paso al espacio universitario europeo con la realidad de estudiantes que cursan toda la carrera de Derecho sólo en euskera». Nada, sin embargo, respecto de quienes cursan su carrera exclusivamente en castellano, como viene siendo habitual. No es ésta sin embargo la realidad vigente en las grandes universidades europeas de carácter bilingüe, donde lo usual es precisamente la flexibilidad y la opción lingüística, muy al contrario de las tradicionales universidades francesas, anglosajonas o españolas de eminente carácter monolíngüe. Este modelo de nacionalismo lingüístico afortunadamente está superado y no representa la realidad vigente en la UPV-EHU.

Se menciona también, «conocidos proyectos pedagógicos dirigidos a que los alumnos tengan mucho antes el inglés como lengua vehicular que el español». Desconocemos esos proyectos pero lo que sí podemos afirmar, como profesores en contacto diario con nuestros alumnos, es que en nuestra universidad no existe un solo alumno que no pueda expresarse dignamente en castellano aunque no podamos decir lo mismo respecto al euskera. Sin embargo existe ya la experiencia de cada vez más centros de enseñanza secundaria y bachiller en el País Vasco donde se imparte docencia en los dos idiomas oficiales e inglés y los resultados académicos son excelentes.

Concluyendo, la incorporación del inglés es algo ya habitual en las universidades privadas de nuestro entorno y también en las grandes universidades no anglosajonas. Si ahora la UPV da ese paso, no podemos sino felicitarnos entendiendo que, pese a incomprensibles críticas, esa opción es la requerida por una sociedad moderna y avanzada como la nuestra y una garantía de futuro para seguir siendo competitivos en un entorno globalizado.

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