Primero de Mayo: ¿Inmigración y boicot?

Primero de Mayo: ¿Inmigración y boicot?
28
Apirila
2006
Iritzia

Nos acercamos a una nueva festividad del 1º de Mayo en la que a lo largo del mundo se suceden diversos tipos de eventos y manifestaciones para su celebración. Un día en que se mezclan el recuerdo festivo de la libertad y derechos arrancados y reconocidos a los ciudadanos y trabajadores, más allá del contenido sindical, con otro aspecto reivindicativo desde la libertad ausente o perdida, así como los bienes genéricos deseados o la demanda de solución de conflictos específicos. Al final, se sitúe la fiesta en el aspecto que se prefiera, atendiendo a las circunstancias concretas en cada país y en cada momento, el primero de mayo supone un hito relevante en el progreso social.
Así, esta nueva cita nos encontrará en Euskadi en un ilusionado empeño por la paz que, sin duda, superará un buen número de preocupaciones y reivindicaciones (como siempre, unas más relevantes, justas y compartidas que otras) y permitirá ampliar la base de la celebración más allá de los limites de las propias organizaciones sindicales. No resultará extraño, por tanto, encontrar referencias, junto a etiquetas genéricas algunas denuncias -ya un tanto cansinas dada su exagerada descontextualización o escasa credibilidad en algunos casos- de problemas concretos que afectan a colectivos específicos. Cada año es un nuevo y diferente reclamo, en el que no debería sorprendernos encontrar pancartas con referencia a Gamesa aeronáutica y su venta a una Caja de Castilla la Mancha, la incertidumbre sobre el inacabable proceso de privatización-reconversión de empresas como la Naval o Babcock; apuestas por las posibles fusiones Arcelor-Mittal; las consecuencias del estreno de un nuevo propietario-soporte institucional en la papelera Virtisú; el riesgo real del movimiento de VW en Landaben… Además, términos como deslocalización, externalización, seguridad laboral, infraestructuras y bienestar cobraran especial fuerza en los discursos y pancartas. Todos ellos, problemas reales que deben preocuparnos y ocuparnos. Muchos serán lugares comunes en las celebraciones a lo largo del mundo.

Pero, además, en esta ocasión, habrá un nuevo asunto que cobra cada vez mayor importancia en este gran día del trabajo: la inmigración. Especial relevancia y expectación cobra su desarrollo en los Estados Unidos y, sobre todo, en el Estado de California y su consecuente generalización, adaptada, a lo largo y ancho del planeta.

Con un nuevo proyecto de ley sobre inmigración, la población afectada (más de 12 millones de personas, esencialmente latinoamericanos ‘‘sin papeles’’ o irregulares a la mayoría de los efectos) se debaten ante una convocatoria muy especial: "boicot. Un mundo sin inmigrantes’’.

Bajo esta campaña, son muchas las organizaciones que invitan a no trabajar el día 1 de mayo y demostrar al mundo, a través de la poderosa economía norteamericana, el impacto que el no trabajo de la población inmigrante supondría. Hoy, aún no está claro si el boicot propuesto contará o no con el apoyo necesario. Al temor de la población se unen otro tipo de argumentos de destacados líderes de la Comunidad («Hemos venido a este país a trabajar y demostremos que es esto lo que queremos y podemos hacer»). En todo caso, manifestaciones, opinión y posicionamientos de destacados líderes sociales, políticos, eclesiásticos, artistas, tanto norteamericanos con residencia legal en los Estados Unidos como descendientes de origen (sobre todo México y Centro América) han hecho ‘‘visibles’’ a este destacado conjunto de personas que reivindican un nuevo status.

Que duda cabe que se produzca o no el citado boicot, su simple enunciado y la movilización, preocupación y debate suscitados han provocado el éxito deseado. La población en general, las empresas en particular, los representantes sindicales y políticos y los diferentes gobiernos han reaccionado. Todos nos hemos hecho la pregunta: ¿Cómo sería un mundo sin trabajadores inmigrantes? ¿Cómo sería mi pequeño mundo sin esta realidad? ¿Cómo deben y pueden garantizarse sus derechos y obligaciones?

Una solución compleja que no puede darse de forma unilateral por el país receptor (en este caso Estados Unidos) si no con la inevitable implicación del país origen. Hoy, el punto de mira es California, pero tiene una mayor o menor presencia, específica y diferenciada, en todo el mundo. Y, muy especialmente, en los espacios de vecindad entre las sociedades ricas y las menos favorecidas.

Por lo tanto, este primero de mayo, el mundo entero destinará un lugar especial en sus masivas concentraciones festivas-reivindicativas a la inmigración. Confiemos que, superada la fiesta, seamos capaces de avanzar en soluciones en este complejo asunto que, si bien supone una enorme incidencia en la economía, es -por encima de todo- cuestión de derechos, igualdad, libertad, solidaridad y bienestar.

El día 1 de mayo, en California, observaremos que o bien la población acude a la escuela y al trabajo con normalidad y lo acompaña de manifestaciones (generalmente festivas) o decide quedarse en casa. Sea cual sea el hecho elegido, el resultado es claro. A partir del día siguiente, un nuevo compromiso de cambio se habrá instaurado entre nosotros.

Como siempre, no dejará de ser una imagen parcial que oculte un buen número de elementos asociados que no tienen una única respuesta, ni bandos de ‘‘buenos y malos’’ o recetas ni mágicas ni inmediatas. Pero, en todo caso, exigen actitudes y compromisos que asumiendo una realidad, más allá de simpatías y sentimientos, se aproximen en términos de soluciones positivas y posibles al servicio de la nueva sociedad que queremos (y necesitamos) construir.

En definitiva, un nuevo encuentro con el Primero de Mayo. Mas allá de los justos reclamos y las reivindicaciones necesarias e inevitables, un hito festivo representativo del avance imparable hacia una sociedad mas justa, igualitaria, competitiva y solidaria.
PARTEKATU