El mundo al revés

El mundo al revés
10
Abuztua
2006
Iritzia

Iritzia

El Diario Vasco


Leo el análisis de Antxon Blanco en El Diario Vasco de ayer y no salgo de mi asombro. Es cierto que la urgencia suele jugarnos malas pasadas, pero no es menos cierto que ni la prisa, ni la vergüenza que nos produce, en este caso una situación insostenible, justifican el absurdo. Hablamos de la nueva ubicación de la Sociedad de Turismo. Mejor dicho, habla Antxon Blanco del debate suscitado por ella; y puntualizo porque nosotros, el grupo PNV en el Ayuntamiento de Donostia, hablamos de la ubicación de la Oficina central de atención al público en materia de Turismo, no de la sede de la Sociedad. Puntualizo, pues nos parece perfectamente factible que las oficinas de atención al público y las del gerente no se encuentren en el mismo espacio físico.
Comparto al cien por cien la descripción y valoración que Antxon Blanco realiza de los locales que actualmente encuentran quienes desean información sobre la oferta turística de la ciudad. No están a la altura exigida; es evidente. También comparto que el planteamiento del gobierno socialista es sencillo. Pero sencillo no es siempre sinónimo de bueno, y, en este caso, en nuestra opinión, no es un buen planteamiento.

Sin embargo, no es esa calificación la que me ha hecho leer varias veces el análisis. Afirma el señor Blanco que el gobierno y la oposición deberíamos asumir la decisión que tome la Sociedad de Turismo. Es decir que si la Sociedad de Turismo vota a favor de que las oficinas de la sede se ubiquen en la plaza de la Bretxa, el Pleno debería aprobar sin pestañear la modificación urbanística que la operación exige. Dicho de otra manera: la Sociedad de Turismo debería poder imponer al Pleno su decisión. Por cierto, una decisión estrictamente urbanística como es la aprobación de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI) que, como todo el mundo sabe, es competencia exclusiva del pleno.

Craso error, pues es el pleno quien determina las decisiones urbanísticas de esta ciudad y no la Sociedad de Turismo. Es decir, el pleno decide no apoyar dicho PERI y la Sociedad deberá buscar alternativas para elevar al pleno otro PERI diferente que pueda ser aprobado. Lo que propone el gobierno de la ciudad es subvertir el orden de las cosas, porque le gusta gobernar contra el pleno y contra cualquiera que discrepe de su parecer. Tanto le gusta que sigue pretendiendo utilizar la Sociedad de Turismo para presionar al Pleno. Eso sí, después de haber dimitido como Presidente de la Sociedad. Más si cabe, a la vista de las múltiples alternativas existentes para albergar las oficinas de atención turística (entre otras, Palacio Goikoa, antiguo ayuntamiento en la Pza de la Constitución, bajos del Kursaal, planta del ayuntamiento actual hacia Alderdi Eder o el mercado privado). Alternativas que, como es obvio, el gobierno socialista no tiene intención siquiera de debatir, pues prefiere insistir machaconamente en aquello que los grupos municipales han rechazado.

Para evitar situaciones como esta, nuestro grupo acaba de proponer en una moción plenaria que las contrataciones de proyectos urbanísticos se lleven a cabo una vez que el pleno haya determinado las condiciones del desarrollo de la parcela correspondiente.

Ocurre que la Sociedad de Turismo no tiene competencia en materia urbanística, y el Pleno sí. ¿Dónde quedaría la autonomía municipal que tanto gusta al gobierno socialista si es una sociedad mercantil la que decide si se aprueba o no un plan urbanístico? El Pleno representa a todos los donostiarras. Gusten o no, las decisiones del Pleno se toman desde esa óptica y no debe admitir presiones o injerencias externas. Constituye una auténtica distorsión de la realidad proponer lo contrario. De ahí mi asombro.
PARTEKATU