Racionalidades

Racionalidades
16
Otsaila
2007
Iritzia

Lo que esta pasando con el proceso nos acerca a la vieja discusión sobre el sentido de la historia, sobre el porqué de los acontecimientos colectivos, de aquellos que transforman, para bien o para mal, la vida de los individuos y de las colectividades. Se suele decir que, aunque hay grandes hechos históricos fruto de la casualidad, la historia, en general, se ha movido a partir de decisiones racionales, conscientes. Son individuos o grupos los que, con visión estratégica, previsión de consecuencias y de acuerdo con las limitaciones objetivas del contexto, toman las decisiones apropiadas para lograr, en mayor o menor medida posible, sus objetivos.
La realidad nos muestra, sin embargo, que en demasiadas ocasiones, los cambios históricos -hacia delante o hacia detrás- se han debido a errores de cálculo, reacciones emocionales, ignorancias con poder y otras diversas irracionalidades. La racionalidad estratégica ha brillado por su ausencia. Aunque no siempre el resultado de estas absurdas decisiones ha sido un escenario sin sentido, entre otras razones porque no esta muy claro cual es el sentido de la historia, desde luego lo que si han generado es perplejidad, incertidumbre y desesperanza

Ahora estamos en una de esas situaciones en las que los actores principales de nuestro conflicto, los que se supone deben de protagonizar su solución, han elegido la irracionalidad, o están atrapados por la misma. Han decidido actuar con «criterios» irracionales para cambiar, o no, el curso de los acontecimientos. No es cuestión ahora, de valorar la bondad o maldad de los objetivos de cada uno de ellos, sino de constatar que los medios, los fines y la relación entre ambos, están siendo dominados en sus procesos decisorios, por la ignorancia y las emociones. En última instancia por la irracionalidad

ETA es quien mejor ejemplifica esta situación. No tienen la menor idea de donde están, de cual es su radical y total deslegitimación. No tienen claro donde quieren llegar, y desconocen absolutamente como adecuar medios a fines, convirtiendo así la violencia es un acto sin sentido también para ellos mismos. Resulta desesperante que dependa de una cuadrilla de violentos ignorantes el que podamos hablar entre todos sobre el futuro autogobierno de nuestro país

Quizás Batasuna sí sepa donde está y también parece que saben a dónde tienen y pueden ir. Pero no toman las medidas adecuadas, las medidas que la racionalidad exige para lograr sus objetivos. Su posición irracional -el mantener la dependencia, al menos discursiva, respecto a ETA- se debe menos a la ignorancia que a la emotividad; a la pesada carga de la lealtad.

También el Gobierno central esta presente en esta crisis de racionalidad, en lo que hace relación a la acción. El Gobierno parece estar paralizado por otra emoción. Por el miedo. Miedo al PP y sus instancias de poder. Entre ellas a una parte determinante del Poder Judicial.

El que sí aplica criterios racionales, aunque inmorales, es el PP. En su caso sí hay plena y racional adecuación de medios a fines. El objetivo es acabar con el Gobierno. Y para ello utiliza todos los medios; todos los necesarios para impedir que el Gobierno logre el final dialogado de la violencia.

Uno de los pocos actores que está utilizando criterios racionales y merece reseñarlo, es el lehendakari. Lastima que su margen de maniobra sea limitado.

Podría argüirse que tales irracionalidades son imposibilidades. Los actores principales no pueden tomar otras opciones. Lo que ahora hacen o dicen debe ser comprendido porque cualquier otra elección les llevaría al fracaso. Pues no es así. Y no solo porque ya están instalados en el fracaso, sino porque otras opciones no solo son mas racionales, sino mas posibles y adecuadas a sus propios fines.

En el caso de ETA lo que le dictaría la racionalidad es que a cambio de un cese definitivo e incondicional de la violencia, pueda obtener una salida digna para su gente, lo que les permitiría poder decir que gracias a su lucha, sacrificio y renuncia, los partidos hablaron entre ellos y acordaron una Euskadi más soberana. Es el único escenario factible, posible y además razonablemente deseable para la misma ETA. Parece una decisión sencilla y es por supuesto racional

Con respecto a Batasuna lo racional para ellos sería optar por la desconexión con ETA, afirmando y estableciendo dos cosas no demasiado complejas, y por otro lado no del todo desleales. Que su camino no es el de ETA y que ETA debe de dejar de actuar para siempre. Así se les abre la posibilidad de lograr su objetivo que, por lo que hoy parece, no es otro que el de hacer política. También una decisión sencilla y racional.

El Gobierno central ya debería saber que haga lo que haga y diga lo que diga, la oposición conservadora y su diversos jaleadores y valedores, seguirán metiéndoles miedo. Lo racional, lo que sí puede llevarles a vencer electoralmente al PP, es que se sacudan de encima ese miedo paralizante y tomen decisiones que avancen el escenario de paz . Lo que a la vez implicaría facilitar el que tanto ETA como Batasuna tomen para ellos mismos, esas medidas racionales antes descritas. Tampoco parece muy difícil y es desde luego la única salida racional posible.

De lo que se deduce que en nuestro conflicto las dificultades para el establecimiento de la paz provienen más de dentro de los actores principales que de fuera de los mismos. Provienen más de dejarse estos dominar por actitudes irracionales que por insalvables contextos exteriores. No son incompatibles entre sí ninguna de las tres estrategias racionales expuestas. Las que pueden y deben tomar los actores principales. No son incompatibles y son las únicas estrategias posibles y deseables. Aquellas que los actores, utilizando criterios de estricta racionalidad, deberían ver como las mejores para lograr sus fines.

Ciertamente hay actores cuya irracionalidad es cuasi constitutiva. Y también hay otros actores importantes cuya estrategia resulta incompatible con el logro de la que hemos descrito como la única vía posible hacia la paz.

Pero, a pesar de estas dificultades y constricciones, resulta mucho más factible un proceso de paz en el que cada actor principal aplique una estrategia racional, posible y además benéfica para sus intereses que aquel en el que se dejen dominar por la irracionalidad.
PARTEKATU