La txapela vuelve a Arama y a la cabeza de uno de los pelotaris más dotados de la historia para esta disciplina. El tiempo, juez implacable en el deporte y en muchas facetas de la vida, dirá hasta dónde es capaz de aprovechar y asentar: esa zurda poderosa a bote, ese sotamano descomunal, esa volea exuberante, esa derecha solvente, ese saque que funcionó tan bien como en la semifinal contra Elezkano II. Esas cualidades le condujeron a un triunfo complicado y laborioso frente a un Mikel Urrutikoetxea tenaz en una potente final.